miércoles, 16 de marzo de 2011

rue Frederic Sauton 13







fotografías y texto por Agnes Deer
vida creada para Douxamer

Me encanta París, cada estación del año en esta ciudad es una aventura inolvidable, un ir y venir de luces y sombras que bailan al ritmo de una canción antigua. Quizás por eso me sorprendí al notar lo rápido que cambió mi vida cuando me llamaron para trabajar en la galería de arte. Recuerdo vagamente las primeras semanas en el hotel de la Place Pigalle, antes de irnos a vivir al 13 de la Rue Fredéric Sauton. La calle donde vivimos ahora no sale en muchos mapas pero tiene una situación privilegiada. A veces, si escuchas con atención se pueden oír las campanas de la catedral de Notre Dame, desde donde las gárgolas nos contemplan eternamente en lo alto.

Mi vida en esta ciudad se ha convertido en la “vie en rose”. Llego a creerme que el agua de París es capaz de curar todos los males porque cuando las nubes lloran París parece pronunciar su magia.  En días así , nos quedamos en casa con nuestra gata, Choux. Nos levantamos tarde bajamos a la boulangerie de debajo de casa y desayunamos croissants beurre que se deshacen en migas que más tarde recogerá Choux con sus patitas. A veces, en los días en los que la luz abraza, nos levantamos más temprano y vamos a los jardines de Luxemburgo. Yo con mi cuaderno de dibujo, Steve con su cámara, y para los dos una botella de vino que beberemos dejando que el glamour sea parte del arte de tenernos cerca.

Todo un mundo de felicidad se esconde en las calles de esta femme fatale, aún por explorar, aún por hacerla nuestra. Ahora, que lo pienso, mis ojos lo captan todo, el día a día me crece con la necesidad de revelar carrete sobre la espalda de este mundo tan francés y por fin casa. En poco más de un año Steve y yo hemos recorrido cada calle de Marais a Montparnasse. Él, yo y París, un perfecto menage a trois. La ciudad del amor es sin lugar a dudas el sitio donde me siento por fin capaz de querer. Muchas tardes cuando vuelvo de trabajar cruzo la Place de la Concorde y me paro a contemplar una ciudad hecha a la medida de la historia que estoy viviendo ahora.

Las estaciones pasan y ya no me siento una extraña, después de más de un año trabajando y viviendo aquí. París realmente te da la bienvenida, es la mejor habitación de la casa. París es ahora, el mundo entero para mí.

7 comentarios:

Gemma Socias dijo...

muy muy bonito :)

soniamarpez dijo...

"un perfecto menage a trois"
sin lugar a dudas.

Diana Gutiérrez Toledano dijo...

gracias!
encantada estoy con mi vida :)
y la primera frase del texto es una auténtica delicia... es cierto que París parece moverse al ritmo de una canción antigua.

Croissant Femme dijo...

Que historia tan deliciosa, me ha encantado poder leerla un día como hoy que parecía ser triste y gris y gracias a tí se ha teñido un poco de color :)

Gracias por esas preciosas lineas, un beso!

Engra dijo...

Que vida más idílica y preciosas!

Ester García dijo...

Mmmm... bellas palabras y hermosas vidas recreadas, esta tarde estaré un rato paseando por París.
Beso *

Lojugo dijo...

Me acaban de entrar unas ganas locas de bajar de casa y aparecer en Paris...Precioso

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