viernes, 15 de julio de 2011

11 rue de Saint-Paul


nader

ilustración a cargo de Nader Sharaf
Texto a cargo de alles luge
vida creada para Thérese de Blainville
 
Ha llegado el verano pero el sol se retrasa: ha debido quedarse atascado entre árboles o quizás su madre no le deje salir de casa. No me importa porque tengo los suficientes pasos como para guarecerme de la quietud y el abatimiento sin una sola gota de protesta. La lluvia nunca es un obstáculo y para pasear solo hacen falta ganas de perderse, y tengo alacenas repletas de tantos tarros llenos de ilusiones que sé que nunca pasaré hambre. Me alimento con una dieta rica en besos a desconocidos y nunca miro la hora ni miro atrás después de cruzar la meta: siempre soy la primera y así nadie podrá nunca atraparme. Aparezco y desaparezco sin necesidad de trucos ni subterfugios: soy agua y aire, es mi naturaleza la que me pide vivir fuera de los sótanos y los alambres de las razones. Me cruzan puentes y me atraviesan manadas y a veces intentan contenerme con diques y presas que hago reventar a fuerza de canciones: soy un río y fluyo hasta el mar, incontenible e imparable. Pero a veces me detengo en meandros, sitios en los que me apetece solidificarme. Ahora vivo en el número 11 de la Rue Saint-Paul, pero es solo una dirección, unas coordenadas a partir de las cuales podré impulsarme hasta el resto del mundo, que sigue esperándome, como lo hace todavía el sol, ese sol que calentará caminos y me recitará siempre el mismo mensaje: bon voyage! , ahora en francés, mañana: en cualquiera de los idiomas imaginables.
Parto pero sin enquistarme en despedidas, sino fraguándome en nuevos recibimientos: aquellos que vendrán descubrirán una nueva persona en mí, más viva, más sabia, aún más fuerte.
Entonces descubrirás que solo los que vuelven pueden reconocer el camino a casa, porque los que no se mueven, esos nunca sabrán que ni siquiera los árboles son tan quietos como parecen: sus raíces bucean en las entrañas del mundo y sus ramas crecen en todas direcciones, buscando el cielo, arañando nubes, ansiando columpios en los que poder mecer a aquellos que son lo suficientemente valientes como para seguir jugando con la vida.

4 comentarios:

Joanaina dijo...

Me encantó y el final tiene un regusto a batalla que me hace sonreír. Me encantan los besos delicados de la ilustración y ese viento salvaje que inspira. Felicidades! :)

Iratxe López de Munáin dijo...

por favor, qué preciosidad!

Mademoiselle Lulu dijo...

yo vivía al lado! :')

Mary Jane dijo...

Enhorabuena por el texto, es verdaderamente precioso!
:))

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