texto a cargo de Luisa Bernal
vida creada para p.strange
Las 8. Mi españolito debe estar al llegar. A ver qué me cuenta hoy...no creo que me supere: estoy convencida de que hoy ha venido el ganador de la semana...
He pasado toda la tarde con un aire nostálgico recordando nuestro primer encuentro: cómo por casualidad elegimos a la misma persona en el mismo lugar, cómo surgió un proyecto de vida en común... Aún dudo si cuando nuestro mecenas, Pierre, nos retó a darle rienda suelta a nuestra imaginación por separado, ya vislumbraba lo que acabaría pasando...
Pierre viene cada jueves a las 5,30 p.m. a Rose de Java, la librería de la Rue Campagne Première en la que trabajo desde hace 4 años. Se me agotaron las novelas policíacas excitantes que ofrecerle, abandonaba la tienda con aire triste... -me pregunto si todo era parte de una actuación premeditada-. Una tarde me esperó y me ofreció invitarme a un café si le contaba una historia. Para él, nunca daba detalles suficientes; me faltaba experiencia, me dijo. Casi me ofendí.
El jueves siguiente me preguntó si estaría dispuesta a adquirir más conocimientos. Contesté que sí casi sin pensarlo y la rueda se puso en marcha y empecé a ganar mucho dinero por "mis historias". Si alguien se pregunta si en algún momento tuve remordimientos de que el paso previo a contar las historias fuese hacerlas realidad, le responderé cómo resolví el dilema: cada semana elijo a la persona que peor se comporta en la librería. Le suelo dar una segunda oportunidad haciendo caso omiso a su primera impertinencia pero no suele fallar: el que es mezquino se reafirma en todos sus actos.He pasado toda la tarde con un aire nostálgico recordando nuestro primer encuentro: cómo por casualidad elegimos a la misma persona en el mismo lugar, cómo surgió un proyecto de vida en común... Aún dudo si cuando nuestro mecenas, Pierre, nos retó a darle rienda suelta a nuestra imaginación por separado, ya vislumbraba lo que acabaría pasando...
Pierre viene cada jueves a las 5,30 p.m. a Rose de Java, la librería de la Rue Campagne Première en la que trabajo desde hace 4 años. Se me agotaron las novelas policíacas excitantes que ofrecerle, abandonaba la tienda con aire triste... -me pregunto si todo era parte de una actuación premeditada-. Una tarde me esperó y me ofreció invitarme a un café si le contaba una historia. Para él, nunca daba detalles suficientes; me faltaba experiencia, me dijo. Casi me ofendí.
Cambien el sujeto de esta historia por una tercera persona, donde leen jueves, imaginen un miércoles; cambien la Rose de Java por Le Petit Prince, la librería del 121 del Boulevard Saint-Michel... y ya tienen la historia de Benjamín.
Algunas veces me gustaría que nuestro proceso de selección fuese más flexible. Siempre tenemos una guapa detective pelirroja con boina verde al acecho a la que no me importaría hacer que dejara de molestar. Sé que Benjamín no lo aprobaría y, sin duda, sé que sospecharía de mí si desapareciera así que ahora tengo un nuevo entretenimiento mientras me aburro esperando a que alguien entre en la librería: imaginar cómo deshacerme de ella esquivando a quien conoce todos mis trucos hasta el momento...
















